16 de abril de 2014

Sigue siendo... abril



Tengo frío, y eso que es abril, un abril que en otro tiempo fue otoño.

El día empezó gris, como las cosas que a veces no queremos que lleguen. Gris azulado y llovizna a la vista, dicen que en primavera el tiempo es cambiante y el roce del aire en tus mejillas no es más que la despedida de un invierno que no quiere dejarte.

Duerme y despierta abril sombrío como cuando las florecillas cierran sus pétalos cuando el sol se va, duerme tranquilo y sueña con gotas de rocío, con palabras tiernas y con deseos de despegar, sueña despierto o dormido pero cierra los ojos al sol y déjate llevar. Las mil formas de hablar se salen de tu boca y se posan en tus ojos, cuando al despertar sabes que hay alguien en los que los puedes posar sin vacilar, con la inmediatez de un acto reflejo y con las mismas ganas cada día, con las mismas.....

Recordaba esas palabras de una lectura apartada en un día bajo la sombra de un frondoso pino, pero me recordaba desdoblando una hoja de un cuaderno infantil, una hoja ya desgastada, no así las palabras que encerraba , las que cantaba, las que decía:

"....En este vagón camino a nada, apenas el sol se levanta en el horizonte, una noticia triste con un paisaje impetuoso y las montañas no sonríen solo están tus ojos. Me levanto y te miro buscándote porque se que no estarás, hago que duermo pensando en seguirte y mis pensamientos me conducen por caminos infinitos, playas de piedras en miniatura, parques con gigantescos árboles y frondosas copas que dan sombra a mis pies, me siento segura en esos pensamientos pero vuelvo la mirada y no estás. Quizás sea repentino esto que sucede o nunca se esta preparada para cosas así, pero el vagón avanza lentamente crujiendo en cada vuelta de rueda y las vueltas me mezclan entretejidas al tiempo hacia atrás, hacia adelante, hacia atrás, en un vaivén de recuerdos, bicicletas arriba en una cuesta a la que yo nunca podría llegar, siempre magnifiqué ese momento en que los rayos giraban despacio hasta que se perdían de vista y se hacían transparentes, levantaba la vista y el camino ya te llevaba siempre cuesta arriba, la pinza en tus pantalones era la forma más peculiar de acomodarte a la velocidad, supongo que la aceleración era paralela a las ganas de llegar a donde fueras, y así te pienso pedaleando allí donde estas sonriendo y girando mil veces las revoluciones de esos rayos de tus ruedas. Cuando en la distancia desaparecías de  mi vista era inevitable mirar al cielo y me gusta pensar que aún cuando lo miro es porque acabas de marcharte. Esta vez hay pena y mis ojos sin querer vuelven a llorar, sucede que a veces el bolígrafo y las lagrimas se mezclan y muchas veces escriben definiendo las letras que después no puedo descifrar, pero me da igual, la gente que esta a mi alrededor duerme, es muy pronto porque este es el primer tren y yo sigo. Algo me empuja a oler a caramelo y a dulce, a barquitos de pan sobre leche viajando en la cuchara de ida y vuelta, a sopa caliente que como Mafalda no me tomaría pero huele y también huele a sal, a lápiz , a polvo del camino, a jabón y a ropa recién planchada. 
Ya casi llego, y el tren se para, mi viaje a durado años y se que te has ido, no me has esperado pero igual voy a ir a verte a despedirme y a volver a mirarte aunque sea por ultima vez. Hay una persona que se alegrará de verte llegar allá donde vayas porque se que te espera, dale un beso de mi parte y una lagrima doblada en mil recógela y llévala contigo, porque yo soy así lágrima y palabras, no se te olvide.
La luz del amanecer y unas pequeñas gotas caen y me despiertan, miro al cielo, dos arco iris, dos, unos sobre el otro iluminan mi camino hacia ti, dos como vosotros dos, como tu y como yo, como dos soles, como dos lunas, dos es un fenómeno raro, por eso es que ahora sin ti, solo me siento una. Si supieras, que seré una, una solo, fuerte y decidida, lo seré y una no es poco. Lo aprendí en medio de este viaje, mirando tus ojos risueños y diciéndome, no te creí capaz, pero si, solo soy una y fuí capaz, lo aprendí en un recorrido de un tiempo que parece abril......hasta la vista........"

Volví a doblar esa hoja escolar, y la guardé sin lágrimas y con una sonrisa por los arco iris y  por saber que no estoy sola aunque sea una, por saber que me sigue pareciendo abril.


18 de marzo de 2014

Cuando Marzo

Un click, la cámara capto y guardó las finas gotas de lluvia que caían sobre su paraguas negro, era una tarde de invierno. No había hecho todas las fotos que quería porque se distraía con imaginar su sonrisa y pensar en su compañía.

Aún recordaba cuando la saludó en la puerta de aquella oficina de correo. Intentaba enviar una carta, de esas que se mandan con un sello que a veces hasta era divertido conservar.... y allí estaba ella y empezó otra vida distinta desde que la conoció.


Abrió la puerta de su casa, tiró las llaves y dejó la cámara en la mesilla de la entrada, a través del cristal de las ventanas se oía la lluvia que cada vez se hacía más fuerte, el día era gris pero la luz que dejaban pasar las nubes era tenue y tímida, hacía recordar que aún no era tan tarde. Se preparó un sandwich y se dispuso a disfrutar sin pensar en lo que vendría después. Cogió el papel suspendido entre los libros de la mesilla del salón, el silencio se rompió con el sonido de sus propias palabras leyendo:


Vuelve, vuelve cuando marzo se vaya y nos deje otra vez llorar con ganas. Vuelve si el sol se queda y su luz translúcida mezcla la brillantez con mis lagrimas para que no las veas.
No sigas andando en tu afán por desaparecer si la vida te hace volver la vista sobre mis pequeños pasos y mis pequeñas miradas en las hojas diminutas de las flores de los almendros. No lo pienses, también se puede querer sin soportar y amar sin sufrir, si sabes que los días estarán llenos de pequeños momentos situados en la paz de un abrazo.
Vuelve siempre y la tierra de los caminos recorridos juntos se alegrará de vernos otra vez, posándonos en ella, sin mirarla casi, porque nuestros ojos atravesarán rincones infinitos de cuadros plasmados en segundo de disparos, fotogramas animados que nos hablan de cómo somos, de como fuimos y de como seremos; pero ella lo entenderá, la tierra sencilla y serena esperará siempre a que volvamos la vista.
Vuelve si quieres, con la convicción de que ya no te espero, pero serás bienvenido a la cálida e incesante melodía de mis palabras dormidas.

Aún no podría creer como se desvanecía el tiempo en sus recuerdos, ecos sordos de un rincón de sus emociones dormidas, cuando los minutos le hacían vivir como a tantas personas en un vaivén de cotidianas luchas consigo mismo, reflejos de un tiempo tan lejano que revivía una y otra vez como esperando....esperando a que marzo acabe y empiece abril. No podría olvidarla y pensó en soñarla despierto en cada una de las flores que brotaba del almendro.






23 de febrero de 2014

Cielo

Por el retrovisor miraba los tonos malva que aparecían en el cielo, tenía ganas de irse porque parecía que era lo correcto. Los días de invierno a veces alargaban la mano y le tendían su frío, un frío que helaba su corazón.


Desde su habitación miraba a través de la ventana, aún no sabía muy bien como explicar lo que pasaba por su cabeza pero se decidió rápidamente, cogió un bolígrafo, aquel que le regalaron en la despedida de trabajo que dejo años atrás. No se preocupó del papel solo de lanzar sus ideas y sus sentimientos, dejándolos  flotar en la densa nube que ahora cubría su habitación e invadida por un modo, un único modo de transmitir.

Me iré, sin hacer ruido, sobrevolando, nombrando bajito cada una de las cosas que me gustan de aquí, unas zapatillas rosas, la mesita del comedor, los pájaros mirando de reojo desde el cuadro de la habitación, las esquinas del sofá, las baldosas del suelo que acogían mis pasos, el verde de las plantas, el botón de las cortinas, el reflejo de la luz que atravesaba los agujeros que la dejaban pasar.... y me iré con el aire que entra por la ventana de una habitación desordenada, de esa que parece pintada con acuarela en tonos pasteles. Ya no seré tu lado de locura ahora seré la realidad. Ya no volveré, solo quiero dejar de ver con gafas rosas la vida, ahora quiero andar mi camino sin deshacer lo andado pero despacio y con mi propio aire.

Que distinta la perspectiva después de escribir. La taza de café esperaba fría, y el olor a tierra mojada la hacía volver, yo esperaba al otro lado de la mesa, la observaba con un café también frío, no había respuesta a ninguna pregunta, ni consuelo. Solo era como un espectador de una escena en la que el cielo era el protagonista, sus claros amarillos definidos, sus grises azulados encantadores, los blancos deseando salir entre ellos y lo espectacular de una degradación en tonos rosados, violetas que espejeaban relucientes en el borde de su piel y sus cabellos, todo la iluminaba pero ella estaba apagada. Ninguna razón sería suficiente para sacarla de lo que invadía su cabeza, despedirse no es fácil, ni sobrevolar tus sueños dejándolos ir, cuando crees que todo esta perdido duele pensar y duele no hacerlo, no te descubres nada solo sigues adelante despacio sin mirar nada mas. Y ella no miraba la luz que insistente atravesaba los cristales.

A veces el invierno trae tardes preciosas, nuestros ojos miran extasiados tanta belleza, no es posible resistir guardar esa imagen en la memoria, esas tardes inquietantes donde el cielo se abre de cualquier color y se cierra de repente dejándonos a oscuras. 





8 de enero de 2014

Imaginando

    Vengo de donde van los sueños y a veces estoy perdida, vuelvo y me encuentro despierta, porque no se soñar. Cada luna y cada estrella insisten en que duerma, todo el mundo sabe que es así, pero yo no tengo ganas de terminar.

    Imagino que los cipreses no duermen y de tan altos pueden ver mas allá, que desde las colinas serpentean las luces de los pueblos y ellas miran quien brilla más, imagino que soy pequeña y que voy por tu calle, que me ves a escondidas, detrás de las cortinas, viendo solo un lado de mi, el que te deja la luna que me  ilumina.

    Entonces despego en una carrera sin freno, la paciencia del tiempo no me acompaña, no quiero palabras ni ojos mirando, ni llantos, gemidos ni abrazos, solo quiero llegar entre penumbras a lo que es lo seguro, lo fácil, donde me encuentro completa, porque mis mitades están repartidas entre las personas que habitan ese lugar.

    Busco ese lugar, el lugar cálido, el de los tonos suaves sobre el pentagrama, el lugar donde los soles son soles y las lunas, lunas, donde si hablo me escuchan y donde me ríen.  Es en ese lugar conocido y lo se porque he visto los rostros que son como estaciones con lluvias en los ojos, con soles de alegría, con hojas amarillas que arropan el viento y se sonrojan, lo busco... que lejos está.

    Por fin encuentro la puerta, sin esperar entro asustada, porque se que me has visto llegar, dudas en decir pero yo se que estas allí. Las luces de colores se encienden y se apagan dan un brillo especial a la estrella que está en lo alto del árbol, huele a turrón, a chocolate y asado, me abriga el calor de los abrazos que daré, la mesa puesta un mantel rojo y copas, cubiertos especiales y velas que me recuerdan que día es. Ya estoy a salvo, ya no temo, ya no sueño, ni quiero dormir.

    Sin embargo, sigo pensando que estoy perdida y que ni el calor de esa casa ni los preparativos de fiesta, ni saberme arropada me dejan encontrarme. No me he dado cuenta que tus ojos posados, tu llama encendida, tu noche en mi luna y los susurros del aire helado que he traído conmigo, no se van ni se irán. Voy a las sueños y aún sin dormir ya se que es soñar. 

    Todas mis mitades, mis ojos y esas estrellas que tu insistes mirar ya no son mías, son las que tu has puesto y ya no soy silencio.....solo palabras, palabras dormidas que quieren despertar.

20 de diciembre de 2013

Villancico


La búsqueda y la necesidad de encontrar casi siempre van unidas,  aunque parezca que solo quieras terminar de buscar y saber si hallaras o no, en realidad el final es encontrar.

Descubrí que en Diciembre todo es de otro color, desde que escuché por primera vez las notas de los alegres villancicos, sus melodías se mezclaban como enrevesadas en mi mente, supe que no se irían con el tiempo y aún están allí y salen cuando termina Noviembre.

La búsqueda de algo no esta fuera de nosotros sino dentro, esta siempre, porque su curiosidad es impaciente, juguetona, creativa y atravesando todas las barreras corre y vuela sin descanso para hallar, para saber, para merecer, y en nuestra cabeza, como espacios llenos de carpetas, algunas vacías, otras reescritas y otras llenas, los encuentra. Sabe esperar, porque sabe que en esa espera está su sabiduría, su sosiego y su paz, en esa espera inquietante esta su aprender.

Invadida por esa mezcla absurda de letras religiosas y no tan religiosas, de sones y cánticos, me vi  en sandalias de verano y siempre alegre, recorriendo  las calles llevando esas pequeñas canciones a cambio de sonrisas y chocolates a las familias desconocidas de mi barrio, los niños y niñas que me acompañaban éramos felices así, la maravilla de lo sencillo en la búsqueda de la sonrisa y del todo por el nada, una época inocente que mi mente rebusca cada año. 

La necesidad, es más tranquila porque se sabe importante, pero sus frustraciones son mayores, no abandona porque espera un resultado final,  su paciencia es pequeña y es mas  el ansia de resolver, de zanjar, de saber que existe y al final se convierte en un sentimiento desesperado de satisfacción de una vivencia, de algo que quiere y que busca para repetirlo.

A veces, en navidades, mi mente abre la carpeta roja llena de letras con palabras que ya no veo, con frases que no están y con imágenes de las que no conservo más que las sombras con bordes  difusos. Las hojas con bordes envejecidos y un papel teñido de melancolía me busca y me encuentra mirando ojos destellantes de ilusión, manos que con palmas piden cánticos de navidad y estribillos que hablen de paz y de convivencia, de familia y de unión. Es en ese punto donde se escribe otra vez un villancico, su letra se tiñe de tinta y sonrío. 

¿He buscado o he encontrado?, me pregunto. 

Navidad de Verano

Duerme la noche fría. Como terciopelos sonrosados se oye el viento rozando con las hojas de los árboles y  la humedad fresca de una noche de final de otoño. Ya se ha terminado, la sensación de su partida se ha hecho evidente. Adiós sol y adiós a las rutinas con la luz por la ventana.

Duermen mis ojos, aunque el sueño que se aloja en ellos parece despierto, duermen sin querer despertar, no hay lugar para la realidad.
Especialmente frágil y sin titubear mis pasos me llevan sin retorno a lugares con olor a azúcar. Vuelvo y remiro en aquellos fotogramas que desprende mi mente, y veo la luz de una llama que crece en las calles de un barrio modesto pero lleno de vida.

No es otoño en esos recuerdos, es verano y aunque casi se me hace extraño escribirlo....no es otoño, es verano y es Navidad. 

Zapatitos en el árbol y corriendo a la cama grande, a cerrar muy fuerte los ojos por si vienen los regalos de aquel hombre de rojo, que ni siquiera sabemos de donde viene concretamente. Pocos sueños y pocos deseos, solo ganas de compartir y de celebrar. Nada de pena, cuando eres niño eso se aparca. Sin embargo una lagrima se queda en mi memoria, resbala lenta de los ojos cansados de alguien, no recuerdo quien, solo su recorrido, lenta y perfecta, la lágrima se posa sin querer, para de repente, se frena sin avisar, nadie la seca, ni le impide el paso, se deja caer y, así brillante se estrella en el suelo. En ese momento no sentí pena, solo la guarde, sin entender por qué.
Ahora es a mi a quien aquella lágrima me pide que la libere, pero hoy no la voy a dejar salir.



22 de junio de 2012

Hacer

Vivir de una vez, es así como empezó la mañana, con la intención de quien se sabe querer hacer sin hacer, como salga. 
Sin embargo preparas cada detalle, porque no sabes si el día realmente va y transcurre o viene y se queda. A mi se me ha quedado y se me quedará siempre.

Por el asfalto el camino sin curvas decide dejarme un aire impaciente y se va calando un sentimiento de añoranza por eso pongo la vista atrás. 

No me gusta retroceder porque sé que desde allí, desde ese tiempo, a veces las cosas duelen cuando te das cuenta que algunas no volverán, pero hoy era un buen día para retroceder y sentir cada minuto de esos sentimientos que cada una de las personitas que me rodean me transmiten. Me voy llenando de olores a nubes de azúcar y a colonia infantil, me voy llenando de colores vivos y de sabor a chocolate derretido, me lleno de palabras sin sentido y frases incompletas y de medias canciones, de dibujos circulares indefinidos y de ojos brillantes, me lleno de luz, me voy llenando de paz.

Sé que todo eso se ha quedado atrás y así...exactamente así, no volverá. Y me acongoja decir adiós y no me permito soñar con despedirme. Por eso me bajo del coche y camino con una sonrisa, para saberme segura de poder continuar con este día y disfrutarlo, como salga, sin más.

De repente el camino es de colores, me es muy familiar porque es un arco iris desdibujado, en un tono suave y sereno y mis pasos van dejando una estela que se confunde con su gas evaporado, como si estuviese en las nubes, allí oigo vocecillas que con cánticos angelicales me reciben y  me abrazan, pequeños duendes mágicos de verdirojos sombreros y pantuflas puntiagudas, sobrevuelan también este mágico camino hadas diminutas que desprenden un brillo plateado que me baña dejándome resplandeciente y corro sin miedo, trepo por los árboles y me detengo en las nubes, como volando, en un vuelo lento... un vuelo de colores..un vuelo de ensueño.

Mis pasos se detienen al final del arco iris, parece que me esperan otros seres diferentes, desciendo de las nubes de las cuales me cuesta desprenderme, veo el asfalto negro y el camino recto, las calles, las plazas, los colores grises de mi alrededor cotidiano, ya no están los olores azucarados ni los ojos brillantes, ya no está la luz...me paro a pensar pero sin detenerme demasiado, no hay tiempo, me esperan...intento atravesar este nuevo camino con la misma alegría pensando que a veces los sinsabores también forman parte de los recuerdos y de la intención de hacer sin hacer y yo quiero hacer, como salga.

La huella de este día se ha quedado en mi y no es por el vuelo en aquel arco iris, que también, ni por las ganas de llorar al pensar en decir adiós, que también, sino por una palabra que seguramente hemos visto y leído muchas veces pero dicha es  !tan distinta!.
Las palabras no están de más, se buscan y se encuentran, se necesitan y se regalan, se sienten y se guardan....así se queda esta hoy, así se me queda una sola palabra: GRACIAS

7 de junio de 2012

Necesidades:oir

Preciso un momento, inesperado y cálido para pararme a sonreir, preciso un instante frágil aunque dure poco para empezar a sentir. 

Las necesidades son a veces difíciles de descifrar cuando viajas hacia un mundo que crees conocer, te apabulla el viento y el sol de verano, incompatibles, pero a veces coinciden en  un día que no sabes cuando fue o será. 

Suelen mis ojos mirar hacia afuera y dejar lo cotidiano  para saber que hay más, suelo callarme y dejar que hable el mar. Volviendo la vista me siento en el borde peligroso que describen los granos de arena resplandecientes de verano, mis pies acarician la suave espuma de un mar que hoy no me dice nada, pero yo todavía callo más y espero.
Sobre mi cabeza y aunque yo no la vea una gaviota vuela a ras de suelo aleteando como pidiendo que la mire, no hay curiosidad, porque sus alas y el sonido de su movimiento hacen que la imagine describiendo innumerables piruetas que me dejan pequeñas y finas la arena esparcida por mis ganas de oír al mar.

Él calla y yo quiero oír, se esfuerza por decir lo que no llego a escuchar porque sus sonidos bailan a la vez que el viento, mis ganas no coinciden con la realidad, suave se mece y se entretiene en dibujarme olas perfectas y su blanco ahuecado, lleno de aire, su blanco fresco me invade y me hace olvidar, se lleva sus olas retrocede y me busca, y me deja pensando en que estará pensando el mar.

Espero, las piernas desnudas como el alma, la brisa en la cara y los ojos cerrados. Puedo sentir mis dedos describiendo figuras en la humedad de la arena a mi alrededor, puedo sentir mi respiración relajada soplándole a la vida y soñando con el abrazo que el mar me da sin palabras. Pequeños trocitos de felicidad que aprovecho cuando los tengo, ese vaivén y él lo sabe, viene y se va, a veces con enorme olas, espuma rompiendo en mis pies y otras calma  sosegada, humedad chispeante de vida.

Suelo pensar que las necesidades son difíciles de descifrar aunque el mar te deje y se deje querer oír, hoy no lo escuché, no estaba cerca o no lo vi. 

Me levanté ya sin esperanzas dándole la espalda al azul imponente de una marea que se recogía al atardecer, mis huellas en una arena dorada por el sol y el reflejo de mi sombra callada y dormida me acompañaban, solo estaba yo y mis sueños de oír el mar, solo me había quedado el vacío de haber sentido y la ausencia de no tener más. No digo que no fuí feliz por los breves momentos en los que sentí, en los que vi como me ofrecía las mejores olas en una callada quietud que él y yo sabemos que nos gustan. No digo que mis ojos no brillaron reflejando la belleza de su imponente compañía en mi pequeña vida, no digo que no sonreí.

Pero sigo esperando a oír al mar ...quedo y cálido...como cuando era pequeña y no solía pensar en que las necesidades son difíciles de descifrar, sigo esperando oír...y oirte ....mar.


22 de mayo de 2012

Campo y asfalto

        
 En un sueño mis pasos y en un despertar me detengo, el bamboleo de los árboles al viento no me deja pensar, un traqueteo constante de ruedas contra el asfalto me advierten que el campo ha quedado muy lejos y que la ciudad envuelve ahora mi camino.


Un camino constante y preparado para saberme entretenida e impedirme pensar.

Mientras la pálida luna desaparece, al fondo se intuye un día soleado, esperanzador, como unos enormes ojos que  fijando su mirada te dicen lo mucho que significas en un solo gesto. Parece que el día se define así, sin palabras que alcancen una sensación elaborada, sin descripciones eternas de detalles repetitivos o casuales enmarcados en las líneas del destino, el día se define simple y respirable , como en un suspiro.

El asfalto brillante que empieza a resplandecer invade la carretera que sigo como siguiendome a mi misma, espero, sigo, sigo y espero. Y no veo al conejo del cuento de Alicia por ningún lado, eso es buena señal, no tengo prisa, pero no despego los ojos del camino que me lleva a la vida.

Y es esa vida la que se detiene cuando llego al final, al final de una camino elegido por mi día tras día. 

Los movimientos que siguen son casi mecánicos, la sinuosa carretera me conduce hacia la cotidianeidad de mis rutinas, amadas y seguras a las que me aferro como al peluche cuando era pequeña.
Rutinas llenas de pedacitos de sonrisas, de detalles para otros insignificante pero para mi tan grandes que su inmensidad me trae la felicidad, donde me poso quieta y cierro los ojos para guardar ese sentimiento.

Me envuelvo en el día a día y busco estar dentro de esa envoltura con perfectos casilleros para todo, uno para sentir, otro para llorar, otro para escribir, otro para leer, otro para abrir los ojos, otro para escuchar, otro para compartir, otro para decir, otro para callar y otro para ordenar lo que queda por hacer.

Así llego a la luna y despido al sol cada día. Sin pensar nada mas que en envolverme....sin embargo a veces salgo y me llamo, acudo y me encuentro y respiro el aire que en el exterior, el campo con hermoso verdor me llama.

Un camino constante y preparado para saberme entretenida pero esta vez, me invita a pensar.

3 de mayo de 2012

Mariposa


Esta mañana soleada y lluviosa, curiosa de Mayo, se asomo a mi ventana una pequeña mariposa, con sus alas desplegadas finas y azules en horizontal. 
Estaba esperando su llegada, desde que comprendí que solo es una y una de hoy que no vuelve. Sin respirar me detuve a observarla para que no se duerma, para que no se vaya.

Nunca supe si las mariposas tenían ojos o si su boca podría decir algo y busque en su silueta la voz dormida de un sonido quedo y sencillo. Nunca supe si sabían hablar o si hacían algún leve ruido que en el mas grande de los silencios podrías percibir.

Su aleteo nervioso, sin embargo, me invadió por completo y decidí mimetizarme con ella para saberme mariposa y acariciar los pétalos de las flores que destellan color y rocío, para saber que mis minúsculas huellas arrastran una milésima parte del agua que desprenden las verdes hojas en las que me poso, para batir las alas, cuanto más mejor, para alcanzar lo que mis ojos persiguen. Seguir y saberme decidida a seguir sin apenas hacer ruido, sin percibir mas que las ganas de recorrer lo que mi corta vida me deje. 

Soñar y volar siendo mariposa delicada y frágil, silenciosa, volando sobre el mundo, o lo que creo que es mi mundo. Mis alas desprenden su color en un apenas transparente y minúsculo vapor que nadie nota, mis pasos pequeños y suaves no hacen detener a nadie, son muy pocos los que consiguen verme y vuelvo a volar asustada, insegura, queriendo parecer no ser tan débil ante esos ojos que me observan o que quizá quieran decirme algo, pero el miedo me puede y vuelo rápida y me escondo entre la hermosura que desprende el valle que dibuja un rosal, escondida aunque haya espinas que me rozan y me dejan una señal no me importa, se que un día las podré borrar. 

Recorro caminos verdiblancos cálidos y cubiertos de una lluvia peculiar que solo la primavera puede dejar, admiro con cierto afán las personas que se separan de mi vuelo y sonríen al verme pero me dejan y se van porque saben que yo soy solo eso, un momento en su camino, un pequeño momento agradable y placentero que les anuncia la vida. Con eso mi aleteo aun es mas nervioso y no se apaga y sigo debajo del cielo, agitando mi incesante deseo de verlo todo, de sentirlo todo, entonces paro y vuelvo a verme y busco  en la naturaleza un lugar donde la belleza me oculte, donde su perenne primavera me deje, donde inevitablemente ya nadie me encuentre, busco y encuentro entre las aguas dormidas de un riachuelo y el sonido de los mirlos anunciando su presencia a los demás, busco y abatida mis ojos se cierran.

Posada en la ventana estoy junto a esa pequeña mariposa de alas azuladas, frágil y expectante, mi vida 
y la suya en una sola primavera, en solo mayo, en un solo sueño, encima del mundo y debajo del cielo.

15 de abril de 2012

Callada

Quería pronunciar las palabras que se asomaban una y otra vez en mi mente, pero no las dejé salir, quizás porque era un día lleno de sensaciones extrañas.
Una pequeña llovizna en un cielo azulado recorría mil veces la acera rojiza por donde mis pasos me habían llevado, sin pensar en nada más, continúe por el camino sinuoso, quizás era un carril bici, pero que más da cuando no piensas, puedes pasar, te lo permites. Y eso fue lo que hice, pasar, de mi mente, del camino y de las gotas que insistían en mojarme. No había pájaros canturreando, ni arco iris a pesar de ser primavera, no había abrazos, ni había fotos guardando mis pasos, pero sobre todo no había palabras.


Un eco rompía mi parpadeo, insistía en que volviese, recogiendo los últimos rayos de sol que aún conservaba el día, pero yo sabía que no quería volver, me había ganado las ganas de callar y de permanecer en silencio, me había ganado el no querer y el ir desechando soluciones e ideas, me había ganado la soledad.


Una laguna se veía al fondo, estaba llena de agua verdosa, que dibujaba al compás del viento, círculos concéntricos en los que reverberaba el sonido de las hojas de los árboles algunas todavía secas del invierno. El aire me mecía en su silbido y se llevaba todos mis pensamientos, mis dudas y mis penas, el aire podía y yo lo dejaba ir, pero volvía y en silencio, silbando se reía dejándome atrás, pero tampoco quería alcanzarlo. Notaba que mis pasos cada vez se hacían pesados en el camino  y que las ganas de decir no volvían.


No me di cuenta, y poco a poco, un humo invadió mi interior y con él me desvanecí lentamente, me convertí en una línea ligera y gris que fue evaporándose en medio de la naturaleza, me fui con mi soledad y mi tristeza, mis silencio y mis dudas.


Abri los ojos...la naturaleza sigue allí y yo aquí...en una quietud callada esperando evaporarme.

4 de marzo de 2012

Green

           Cuando piensas en la vida, pequeña o grande, ves al final de ese pensamiento el verde asomar seguro y firme. Sus pasos siempre inundan de color positivo los días, suele aparentar fuerza porque cuando coge rayos del sol y agua de los ríos, su intensidad resplandece y parece que se hace más fuerte, más entero, más liso, más verde.

Se rodea de pequeñas vidas alrededor y simplifca su sencillez en una luminosidad verdosa, clara, que nos hace pensar si de verdad todo es tan positivo.

     El verde es permisivo, nos invita a creer y a seguir, a utilizarlo como cumplimiento de una consecución de gestos o actos que terminarán casi siempre bien, porque empezamos en verde, en brote, en yema a punto de germinar, porque empezamos con ganas de crecer.

     En sus más de cien tonos, el verde no significa nada si no ponemos los ojos en él , a veces pasa desapercibido en su abundancia en el campo o se confunde cuando el amarillo lo invade y lo convierte en lima, se mezcla con el azul en la exhuberancia del mar y se opone al rojo si queremos destacarlo sobre éste, el verde se oculta, tímido y receloso cuando nuestros ojos no le otorgan su lugar, prefiere huir con su etiquetada esperanza  hacia lugares donde se camufle con la naturaleza, donde no destaque, donde sus ganas de expandirse pueda suceder sin que nadie se de cuenta y despliegue si intensidad, su brillantez y su fuerza.

     Volando con la mente en verde puedo ser y regocijarme de positividad, puedo brillar y devolver ese brillo a otra vida,  renacer y seguir creciendo sin parar, descansar y volver a empezar, untar de vida a los que me rodean y reir sobre la hierba que describiendo espirales crece hacia el cielo y sus ramas alargadas, sinuosas, verdes van dibujando mis pensamientos, mis ganas,  con inquietas curvas líneas verdes que sencillas y calladas quieren continuar hasta que alguien pose sus ojos sobre ellas.

     Aquí espero en las espirales verdes escondidas de mi mente.

14 de febrero de 2012

Simple:Love

Escriben mis sueños y mis ojos al mirar el ponerse el sol, cuando la vida me trae todo lo que quiero y no me lo arrebata de golpe, escriben mis dedos que conservan aún el roce de una caricia, escriben mis ganas de reir y mis ganas de llorar, escriben mis miedos y mis audaces atrevimientos de decir lo que pienso. 

Se llena el aire de sabores y olores cotidianos que desatan un ambiente de eterna familiaridad, de gozo, de encontrártelo cuando vuelves, de querer repetir no sabes cuantas veces, de seguir viendo ese mismo aire y seguir respirando una y otra vez eso que no sabes qué es, pero que te resulta cercano y agradable.

Quiero continuar, las palabras dulces no me inquietan y el rebobinar mirando hacia atrás tampoco, el delirio y la sinrazón no caben cuando se siente, intento llevar cada palabra donde realmente creo que debe estar alojada, señalarle su lugar y así situarla y mezclarla con las otras. No se cuanto dicen, ni me planteo el efecto de su congujación en la vida de las personas, ni siquiera en la mia, solo necesito caerme en sus abrigadas y confortables nubes de algodón que describen cada vez que las nombro una a una y las escribo y las siento, solamente adormecerme en sus significdao y en su eco dormido. 

Escriben mis abrazos recibidos, mis sonrisas dadas, mis secretos al oido, mis ojos cerrados, mis pensamientos callados,  mis apuntes de deseos sin hacer, mis sueños azules y mis excesos de lo que esta claro y lo que no. 

Y después de todo, y después de tanto no he perdido, no me asusta el vacío, me gusta invandirlo con mis "tal vez" y hoy es ese día en los que un tal vez se convierte en decir. Y voy y lo escribo.  
mee too.


22 de enero de 2012

Cian

No se cuando, como, ni porqué, me vi envuelta en su perfume azulado, y su reflejo me hizo pertenecer a su tono mar, a su decir suave y a sus olas envolventes. Sentir en cian y repirar en él es casi perfecto cuando es simplemente eso, azul claro, azul intenso azul cielo o azul mar. El azul recorre casi siempre un movimiento como de nube, como de formas sin describir....imaginación desbordante.

Si pudiese elegir vivir en un mundo, elegiría el mundo azul con su perfección y su vaivén, sin duda. Sus variaciones te invitan a decidirte por el encanto de su magia azulada, turquesa como una piedra preciosa, aguamarina que te sumerge en lo acuático en lo submarino, color agua invariablemente azul. 

Te sustrae, sin que esa propiedad sea invasiva, todo lo contrario, te invita a sustraerte a su inmensidad, como cuando miras al cielo y te va dibujando formas y espacios y te sientes pequeño pero satisfecho de poder verte en él o como cuando tu llanto se derrama en una playa que explota en tus pies con su blancura pero enseguida levantas la mirada y el profundo azul te mira y su mar es tu lágrima y  tu pena compartida con millones de gotas, que azuladas se divierten dejándote sentir y soñar mezclarte con ellas.

El azul te deja paso, te abre sus puertas, te abraza con aprecio para que resplandezcas y mezcles tus sensaciones con su capacidad de transparencia, para que te humedezcas en su libertad, que te sonrie, te acaricia y te deja respirar. 
Sueños azules, principes azules, azules cielos, mar azul, ojos azules y profundos, lo azul en su desbordante explicación de querer ser perfecto......Y cuándo, no lo se, sin darme cuenta me introduje en su corriente, en su pequeña mezcla de tonos siempre azulados, entre su mar y su cielo, su luz y su sombra, entre lo azul y lo celeste, pero a veces salto a la luna entre lo blanco y lo negro...y desde alli contemplo su belleza y su infinita longitud, su inmensidad.

19 de enero de 2012

Negro

Curiosamente, puede parecer que al  sumergirte en un sueño profundo, te haga pensar que cerrar los ojos te llevará a la oscuridad más ausente del color.....nada más lejos. Tu submundo de imágenes superpuestas como en una colección de fotogramas, no te deja parar y las imágenes se suceden una a una y los recuerdos de dos en dos y las sensaciones se agolpan....y piensas dónde está la oscuridad?.

Lo negro no suele estar ausente como se piensa, no limita la imaginación, no calla, no para, por el contrario invade con su sombra, te absorbe y atrapa llevandote sin luz a ninguna parte. Pensarás que no quieres ir hacia eso tan negro, los prejuicios te hacen calcular métodos que te lleven a eso que llaman luz, rutina, a eso que todo el mundo hace y parece que todos tenemos que hacer...pero te pierdes en esa penumbra y abandonas, rompes, borras, no te encuentras y te vuelves a perder.

Asi es lo negro, la acumulación de la ausencia, la gracia de lo efímero en medio de la nada, el no hacer, el no esperar, la mezcla de tu todo con tu nada y allí dentro de él estás tú sin saber como salir, sin saber si quieres huir o dejarte arrastrar por sus ganas de envolverte. 

Entonces luchas, lloras, te crees fuerte y decidido te sabes poderoso de escapar de lo negro, de lo que según los código planteados no es lo correcto, de lo oculto, de lo prohibido, de lo oscuro. Y sales como respirando, buscando lo que supones es la paz, sales y oyes tu corazón latiendo como un huracán, con ganas de correr, sales sin ganas de volver otra vez.

Abandonas lo negro...llegas a tu mundo que crees perfecto, lleno de color y la sonrisa se dibuja en tu rostro, la vida es una y una la vez que decides que esa es tu verdad ,que eso es lo que quieres, volver a tu mundo...pero volverás...lo negro sabe esperar.

17 de enero de 2012

Blanco

Puede pasar un día o dos, y el papel sigue en blanco, pero la mente despierta. 

Igual que en tus sueños el blanco intenta siempre ocupar un silencio sordo e invasivo pero no lo dejas. He de decir que el blanco siempre me gustó, subido en el pincel da un toque hasta de ensueño que hace que quieras ya plasmar en el lienzo con su trazo aunque te parezca que no se va a ver, pero se ve, el blanco está y tú lo sabes. 
 Sin embargo, a veces, no quieres su pureza, ni su capacidad de fundirse con cualquier color, ni su olor a limpio ni su resplandor sencillo, a veces, lo que quieres es que desaparezca sin más y te deje sitio a todo, a todo lo que quieres que de verdad te invada.
Por eso cuando el folio está en blanco quieres color, sombras, contrastes y las palabras que empuja tu mente tienen tantos sonidos que no cabe lo sordo del blanco. 

Es entonces cuando necesitas espacio y entras hasta la parte de tu mente en la que estan archivados como carpetas de escritorio todas tus palabras, tus sueños, tus sensaciones, tus colores. y empiezas a buscar.....Con B..... blanco pero esa carpeta no solo contiene blanco también la acompaña soledad, pena y ausencia y entonces te das cuenta que la carpeta esta bloqueada y que ya no recuerdas la contraseña para poder abrirla y tu corazón se cierra.

Amanece, y las horas de la noche han pasado sin que el blanco haya abandonado su lugar y abres los ojos y sigue allí, con sus sensaciones y sus peculiaridades. 
No sabes como, te miras en el espejo y aunque ves ese fondo blanco que te rodea decides que vas a querer más y buscas en tu corazón, en los olores, en las lágrimas y en los sonidos, todos esos colores que hacen falta y tu mundo se funde con el blanco, ahora tienes colores pasteles, colores fuertes, y palabras que decir, sonrisas que dar y respiras.
Sí, definitivamente me gusta el blanco, siempre se puede transfromar en decir y por eso digo y escribo, soy y sueño.

12 de septiembre de 2011

Empezar

Y un día fué y se hizo visible, uno indescriptible, lleno de suaves vocecillas, de caricias pequeñas y de brillantes miradas. Habiendo llegado al punto en que la vida se sabe una ,con sus rutinas y sus atascos, con sus problemas agobiantes y sus desesperos, habiendo llegado al punto en el que parece todo lo mismo, en el que no hallas consuelo. Miras a la luz del día como mirar a un punto cualquiera del espacio que te rodea y te sabes  pequeño, débil y temeroso del tiempo, que te marca un día y otro. No se detiene.

Y ése, en el que se hizo visible, ese indescriptible, los pequeños pasos en las escaleras despertaron mil sensaciones perdidas, ese día se lleno de colores, primero pasteles, como mezclados con un blanco mate degradados por una suave sombra rosada, para después coger tonos intensos, fuertes y brillar con el color propio del púrpura, del rojo intenso, del carmín. Ya no llegas, ya no vas, ahora vienes, te encuentras con esos minutos de sosiego, de paz y de un corazón acelerado por seguir sintiendo lo mismo, la ternura que te invade no se parece a nada, quizás es comparable a cuando se disuelve el azúcar en tu boca, a zapatillas viejas y desgastadas que te siguen dejando comodidad y calor, a piruleta de fresa, a olor a ceras, a nuevo, a querer llorar y reir y no saber por cual decidirte, a volar, a soñar.

Todo está en un cajón lleno de sorpresas, no sabes lo que va a pasar pero sni embargo te anima, te alimenta el espiritu y te hace sonreir. No se podría decir que en este día, en este punto te quisieras parar, por el contrario tienes ganas de que siga, que transcurra y que te haga adivinar lo que esos pequeños seres que te rodean te harán vivir. Ellos esperan impacientes y solícitos a aprender de ti, a saber más, a demostrarte lo que pueden dar. Y sin embargo no se dan cuenta que te dan más, que te enseñan más y que tu aprendes...sobre todo en este día, en un día. En este principio de su contínua vida.

11 de septiembre de 2011

Vida

A veces se vislumbra como un presente efímero y un futuro cada vez más incierto, la delgada línea horizontal que recorres, va dejando destellos de las pequeñas gotas de felicidad que vives en cada momento, en cada tiempo, en cada sensación pero tambiénse llenan de rasgos oscuros y apagados, de lágrimas y sollozos, de cuentos inacabados, de sinrazón.
Una misma línea, indivisible, contínua, a veces crees que puedes detenerla pero sin darte cuenta se dibuja en eso que insistimos en llamar vida.

Vida es lo que a veces creemos que sopesa nuestra levedad y nos hace fuertes, capaces y sin embargo una sola no es suficiente.Vida ese ese trozo que a veces queremos compartir y otras no. Son nuestras decisiones, nuestras penas, nuestras alegrías, llenas de pensamientos contradictorios que se autoevalúan cuando no sabes qué hacer con tanto, con todo, con poco o con nada.

Y la línea, delgada, sigue su camino y tú la recorres, aunque a veces parece que ella te hace recorrerla, es solo un espejismo de emociones, nunca sabes si retroceder o avanzar, ni siquiera si va aparar de dibujarse o algún día se desdibujará de tus ojos dormidos, de tus sensaciones inquietas, de tus manos, de tus pies, de tu amor por ella.

9 de septiembre de 2011

Por qué

Y porque preguntarse si el aire que respiras va a continuar entrando para darte vida. Y porque saber si mañana abrirás los ojos a un día soleado y lleno de sonidos. Para que quieres impedir que tus emociones no afloren cuando quieran, porque detenerlas, porque evadirlas. Porque detenerse en el camino que quieres andar cuesta arriba. 
Y porque crear para que el mundo lo vea, y porque soñar queriendo que exista, porque querer, porque esperar.
Porqué pensar las sendas, las palabras, porque decidir y porque hablar.

Demasiado

Demasiado amor, demasiados besos, demasiados abrazos y luces de luna cubriéndolos, demasiadas caricias, demasiados sueños.
Demasiados esfuerzos, demasiados silencios, demasiadas palabras, demasiado discernimiento, demasiada inquietud, demasiado sosiego.
Demasiadas risas, demasiadas miradas, demasiados secretos,demasiados te quiero.
Demasiados planes, demasiadas previsiones, demasiadas locuras, demasiadas celebraciones.
Demasiado ocultar, demasiado guardar, demasiado confiar, demasiadosanhelos.
Demasiadas expectativas que me alejan casi siempre y me hacen demasiado esperar y me crean demasiados sueños.