30 de septiembre de 2010

Crecer?

Como el desolado sol de otoño cuando ya nadie lo ansia, como las hojas amarillas pisoteadas por todos, como la brisa suave de la que todos se alejan y el susurro inesperado y molesto de las noches de insomnio. Asi los pensamientos van y vienen sin descanso, no paran, se estremecen, se mueven y siguen, nunca se van, parece que les gustase quedarse impertérritos ante tu desesperación por cerrar los ojos como diciendo basta, como cerrandolos cuando eras pequeño y tu mundo se desvanecia en tu pestañeo, el mundo a tus pies, en tus pies de niño travieso, sonriente, ningún pensamiento te interrumpía entonces, la vida no te daba esa opción. Pero creces, si se puede llamar a eso crecer y te vas llenando de información de vida y de sueños, la inquietud de repente no tiene fin, ni consuelo y sueñas, sí sigues soñando pero ya no vuelas tan alto solo sobrevuelas como planeando cada paso, qué hacer, que decisión tomar, qué rumbo seguir y das un paso y lo piensas, das otro y te planteas los que siguen y asi...asi vives....si cierras los ojos aún vuelas, aún sueñas y ves tus pies de niño, tus manos al sol...mamá a que se ve la sangre por dentro con el sol?....Sí hijo si.....y esa nube se parece a un dinosaurio?...si si cariño y esa otra a un elefante y la otra a una estrella ....venga que si corremos deprisa ya verás como escuchamos el corazón que tenemos dentro...mira pon la mano...shh escucha.....y de repente te ves sonriendo....imaginando, disfrutando.........si hijo, si yo también se soñar y volar.......... gracias por recordarmelo.

12 de septiembre de 2010

Despierta

Abres los ojos, solo hay un sonido a tu alrededor, no es un murmullo, es el ágil aroma de algo familiar, no suena pero parece que si, abres un poco más los ojos y te gusta haberte despertado y aquel aroma es aún más intenso, la aventura de descubrir es lo que hace que tus pies te lleven a buscarlo, dos pequeñas manos te reciben y con un cálido abrazo te conducen por una senda cubierta de madreselvas, pequeñas flores naranjas asoman a la mañana, a esa mañana inesperada, cálida. feliz. Abres más los ojos al contemplar el gran árbol que alberga una pequeña mesa dispuesta con el mejor mantel, y todos los cubiertos colocados con precisión sobre una luz tintineante, azul, fresca. Esas pequeñas manos te siguen conduciendo y te sientas y recibes el aire con los ojos cerrados con ganas de seguir soñando, pero las risas te despiertan, la felicidad te busca y te encuentra y tú vuelves a abrir los ojos y ves esa maravilla, el reflejo de las hojas de la gran copa del árbol asoma en los ojos de esos niños que te acompañan, sus pequeños ojos lo dicen todo y no hay nada, ni una palabra para describir esas miradas, esa calidez, esa emoción y el deseo de saber que tú estás bien, alegre, feliz y miran y esperan y sonrien a tu lado, y tú sonries también aunque realmente quisieras llorar de emoción y todo, todo está precisamente dispuesto para disfrutar y dejarse llevar por esas risas, por esas manos, por esos ojos. Lo majestuoso de la brillante mañana de sol, la luz azulada, la naturaleza que te envuelve, el aroma a café recién hecho y tus tostadas favoritas, nada, nada es mejor que despertarse con esa sorpresa y saber que no es un sueño, nada es mejor que abrir los ojos  a la felicidad.